Esta pequeña reflexión nació por un debate en twitter entre @tattoo_hunter y @Andreinski. Todo lo que escribo se basa en ideas de Walter Benjamin, quien -me parece- esclarece bien la esencia de lo que se discute. Incluyo esta cita, la cual es importante para explicar que no tengo nada que ver en el debate, pero se me hizo muy interesante y quería dar mi argumento:
“Criticar es un arte social.
Al lector sano no le importará un rábano
el juicio crítico del reseñador; lo que en
el fondo del todo disfruta es la hermosa mala
costumbre de unirse al otro en su lectura sin ser invitado”.
- Walter Benjamin, primera parte de “Algo Nuevo Acerca De Las Flores”.
Como decía, el debate tiene como premisa principal ¿Realmente el fotógrafo puede crear sin una cámara? Antes de dar una respuesta, creo pertinente el explicar un poco sobre cómo percibo al fotógrafo y a su técnica.
Para entender la cámara fotográfica como medio entre el fotógrafo y la obra de arte, es necesario saber un poco de su historia. A pesar de que eso ya lo hizo Benjamin en “Sobre la fotografía”, enuncio la idea principal: todo surgió por la necesidad de fijar en algo las imágenes plasmadas en el fenómeno de la camera obscura. Este último término se refiere al cuarto en donde había un pequeño agujero en una de las paredes y gracias a la luz solar, los elementos exteriores se reflejan y se plasman en la pared posterior inmediata de donde está el agujero. Es así como surge la búsqueda de un instrumento que logre fijar dicha imagen y, como consecuencia, también sea el foco de atención del espectador. Ahí nace la cámara fotográfica y, por lo tanto, nace una nueva disciplina artística (o técnica [tekné = habilidad]).
No es de extrañar que se haya despotricado ante esta nueva técnica. Para muestra, Benjamin cita el periódico Der Leipziger Anzeiger, en donde hablan de la fotografía como algo inimaginable, casi un sacrilegio pensar en su posibilidad:
“Querer fijas fugaces reflejos no es sólo una cosa imposible, tal como ha quedado probado después de una concienzuda investigación alemana, sino que el mero hecho de desearlo es ya de por sí una blasfemia. El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y ninguna máquina humana puede fijar la imagen divina. A lo sumo podrá el divino artista, entusiasmado por una inspiración celestial, atreverse a reproducir en un instante de consagración suprema, obedeciendo el alto mandato de su genio, sin ayuda de maquinaria alguna, los rasgos que en el hombre se asemeja a Dios” [1].
En este último párrafo no existía ni la menor idea de que la fotografía se convertiría en un nuevo abanico de posibilidades para artistas futuros; esta disciplina artística probó el error de este periódico, con el surgimiento de un objetivo más novedoso que un paisaje o un retrato agradable: capturar momentos que inconscientemente damos por hechos o que simplemente perdemos de vista: “La naturaleza que habla a la cámara es distinta a la que habla al ojo; distinta sobre todo porque, gracias a ella, un espacio constituido inconscientemente sustituye al espacio constituido por la conciencia humana” [2] .
Entiendo, pues, al fotógrafo como aquél que no sólo tiene que saber enfocar y apretar un botón, sino que es necesario que sepa de iluminación, contrastes, movimiento, exteriores, etcétera. Saber hacer fotografía es poesía (póiesis); es crear, pero con un instrumento (la cámara) que le permita captar esos momentos perdidos; todo esto le exige mejorar completamente su manera de percibir el mundo (es lo que llama Benjamin “inconsciente óptico”, el cual asemeja con el inconsciente pulsional, el cual sólo se sabe de él por el psicoanálisis).
Godard: "El cine es el único arte que, siguiendo la frase de Cocteau, “filma la muerte en pleno trabajo”. La persona a la que filmamos está envejeciendo y morirá. Filmamos, por tanto, un momento de la muerte actuando” [3]. Creo que la fotografía cumple también ese trabajo por hacer estática la muerte de un momento. En esencia: “La fotografía deja al descubierto los aspectos fisiognómicos de ese material [lo que capta]: mundos de imágenes que habitan en lo minúsculo, lo suficientemente ocultos e interpretables como para haber hallado refugio en los sueños de la vigilia, pero que ahora, al aumentar de tamaño y volverse formulables, hacen ver cómo la diferencia entre la técnica y la magia es enteramente una variable histórica” [4].
Sin embargo, por una cuestión temporal que resulta evidente, Walter Benjamin no vivió para ver las cámaras digitales, photoshop o cualquier cosa con las que el fotógrafo se auxilia hoy en día. En mi opinión, todos podrán tener una cámara, pero un verdadero fotógrafo es aquél que sabe (y desea) captar el mundo (su mundo) hasta con una cámara estenopeica hecha con un bote de avena. A partir de esto, me resulta redundante el preguntar si un fotógrafo puede crear si le quitamos su instrumento de trabajo, si de antemano sabemos que la condición absoluta para ser-fotógrafo es la calidad de contar con una cámara que le permita crear la obra artística. Quizás es lo novedoso de esta disciplina y lo que la vieja escuela no quiere entender. De ser así, podríamos poner en tela de duda el cine, video-performance, etc.
Como conclusión, me gustaría decir que el hecho de que el fotógrafo necesite de su cámara para crear arte, demuestra el reto sobrehumano aplicado, en aras de crear algo nuevo. Y así como el pintor necesita no ser mutilado de la mano con la que pinta, ni el escritor ser arrebatado de su lengua ni sus manos, el fotógrafo convierte a la cámara en sus nuevos ojos, sus nuevas manos. Triztan Tzara dice a propósito: “Cuando todo lo que se llamaba arte quedó paralítico, encendió el fotógrafo su lámpara de mil bujías y gradualmente el papel sensible absorbió la negrura de algunos objetos de uso. Había descubierto el alcance de un destello intacto y delicado más importante que todas las constelaciones que se ofrecen al solaz de nuestros ojos” [5].
Y al tratar de resolver el “riddle” de @Tattoo_Hunter: si en un cuarto metemos a 3 personas, un cantante, un escritor y un fotógrafo, ¿Quiénes tienen la posibilidad de crear? Ofrezco esta respuesta: Todos. Porque el escritor podría contarnos sus historias (¿Huh?), el cantante podría cantar sus melodías… pero créanme que si en el cuarto metes a un fotógrafo que sabe lo que hace, lo más seguro es que apague la luz de ese cuarto y con todas su fuerzas haga un pequeño agujero, por donde entrará la luz y se reflejará la imagen del exterior gracias a los rayos del sol, principio científico de la camera obscura (escrito por Kepler en su tratado " Ad Vitellionem Paralipomena") Y no es necesario meter a gente en un cuarto para comprobar eso, ya que en realidad así nació la fotografía: del hambre por una técnica nueva, con un objetivo que busca más detalles y que por todo lo que exige para llegar a ser casi perfecta, es válida completamente como expresión artística.
Esto, por supuesto, lo dice alguien que escribe, que ha tomado clases de pintura, que ha ido a clases de música y que también se ha dedicado a la fotografía.
Cierro este texto, con una cita de Cortázar en La Babas Del Diablo:
“Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños, pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros. No se trata de estar acechando la mentira como cualquier reporter, y atrapar la estúpida silueta del personajón que sale del número 10 de Downing Street, pero de todas maneras cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una chiquilla que vuelve con un pan o con una botella de leche. Michel sabía que el fotógrafo opera siempre como una permutación de su manera personal de ver el mundo por otra que la cámara le impone insidiosa (ahora pasa una gran nube casi negra), pero no desconfiaba, sabedor de que le bastaba salir sin la Contax para recuperar el tono distraído, la visión sin encuadre, la luz sin diafragma ni 1/25O".

[1] Cita encontrada en: BENJAMIN, Walter. “Sobre la fotografía”. Edit. Pre-Textos.Pág. 22.
[2] BENJAMIN, WALTER. Sobre la fotografía. Edit. Pre-textos. Pág. 26.
[3] CHABROL, Claude. La Nouvelle Vague. Sus protagonistas. Edit. Paidós. Pág. 108.
[4] Op. Cit. Benjamin, Pág.28.
[5] Citado en Sobre la Fotografía, de Walter Benjamin. Pág. 50.